Conectamos las herramientas que ya usas y el trabajo repetitivo deja de pasar por tus manos.
Las mismas cinco tareas, antes y después. Ninguna desaparece del negocio: dejan de ocupar a una persona.
horas a la semana que vuelven a tu equipo. Todas las semanas, sin que nadie tenga que acordarse.
No son procesos abstractos: son las seis áreas donde casi siempre se está perdiendo el tiempo.
Los contactos del formulario, del anuncio o de WhatsApp entran solos en el CRM, asignados y con su recordatorio de seguimiento.
Formulario → CRM → aviso al comercialFacturas que se emiten, se envían al cliente y se archivan donde tienen que estar, con su número y su copia.
Pedido → factura PDF → correo → DriveConfirmaciones, avisos de estado y respuestas frecuentes que salen al momento, con los datos reales de cada cliente.
Correo o WhatsApp → respuesta con sus datosPublicaciones, newsletters e informes de campaña que se preparan y se envían en su día y a su hora.
Calendario → publicación → informeReservas, pedidos e inventario sincronizados entre tienda, almacén y hoja de cálculo, sin copiar nada dos veces.
Tienda → stock → aviso al proveedorPaneles que se actualizan solos y un resumen en tu bandeja cada lunes, sin que nadie exporte un CSV.
Fuentes → panel → resumen semanalNo hay que cambiar de herramientas: el flujo se monta encima de las que tu equipo ya tiene abiertas.
Y con cualquier otra que tenga API. Si la tuya no está en la lista, casi siempre se puede conectar igual.
Cuatro pasos. El primero es una conversación, no un presupuesto.
Miramos cómo trabajáis hoy y anotamos qué se repite, cuánto cuesta y por dónde se cuelan los errores. De ahí sale la lista de lo que merece la pena automatizar, ordenada por lo que más devuelve.
Dibujamos el recorrido completo antes de tocar nada: qué lo dispara, qué decisiones toma, qué pasa cuando algo falla y quién recibe el aviso. Lo validas tú antes de que se construya.
Montamos el flujo y lo hacemos correr con tus datos reales hasta que aguanta los casos raros. Nada se pone en marcha sin haber pasado antes por sus propios fallos.
Las herramientas cambian de API y los procesos cambian de forma. Vigilamos las ejecuciones, avisamos si algo se rompe y lo ajustamos cuando tu negocio se mueve.
La mayoría de los flujos están funcionando en una o dos semanas. Los que tocan varias herramientas y datos delicados, en tres o cuatro.
Nos tomamos en serio cada proyecto. Antes de darte un presupuesto, queremos entender tu negocio. La primera conversación es gratuita y sin compromiso.
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